Hispanidad.4t.com

 

Revista Hispanidad

Año II Nº4

Redacción y diseño: Hernán Cobo

Colaboraciones: W.Preto

Agredecemos al Laboratorio de Informática de la Universiad de Morón

 

Anímese a escribir su opinión, entre a nuestro...

Libro de Visitas:

Dejar mensaje

Ver mensajes recibidos

 

El principío económico como puntal de los pueblos hispanos.Esa es la nueva divisa argentina. El dinero tiene una virtud creadora y prolífica. En este sitio podrá enterarse sobre el por qué de esta afirmación.

Frases

"Antes de pedir un préstamo me corto la mano"

Perón-1946.

"Pesito por pesito, juntamos el montoncito"

Kirchner

"Los que no saben ahorrar son pobres aunque trabajen"

Martín Fierro.

Ahora que tengo una oveja y una mula, toda la gente me saluda.

El Pobre Ricardo

***

Perón en Plaza de Mayo (Mp3)-48 seg.

***

No deje de visitar

www.informe-tibau.com.ar

Portal de interés general y patriótico con mucha información útil.

(Sin traición)

Marcha del Coronel Mohamed Alí Seineldín (MP3-252kb)

( comprimido en zip)

12 de Ocubre, día de la Hispanidad

(Aparición de la Virgen al Apóstol Santiago y Descubrimiento de América)

 

 

¡EL DINERO ES UN FIN EN SI MISMO...Y RABIEN LOS APÓSTOLES DE LA POBREZA !

Ituzaingó, Prov. de Buenos Aires, República Argentina

Febero de 2004

sus opiniones y críticas se recibirán en nuestro

Correo


El Arquetu

El Arquetu está vestíu con un hábitu blancu salpicau de pintas morás. Nadie sabe de onde vino, ni onde vivía, ni a onde iba. Lo que sí se sabe es que era un vieju de melenas enrojecías y muy largas que andaba muy despaciu y llevaba colgá del hombral derechu una talega muy maja de la color de las nubes cuando relumbra el sol. Debajo del brazu izquierdu llevaba una arca chica de oru, con adornos de plata y de bronce pulíu, y en la frente tenía una cruz verde rodeá de llaves y candaos pintaos.
Esti vieju tenía rabia a los gastadores y a los que tiran las haciendas en jaranas. Iba por tos los caminos del mundu enseñando la su arqueta, las llaves y los candaos pa que la gente probe y la rica no malgastara los caudales. Cuando algún desgraciau perdía la hacienda y después iba por los senderos del monte a llorar las sus melancolías y los cargos de conciencia, se apaecía el vieju Arquetu con la cara josca, enfadau, y con aires de compasión al mismo tiempu.
Después de afeale la su conducta le consolaba y le acariciaba y le regalaba unas monedas de oru pa que las sembrara en el trabaju y se arrepintiera de la su mala vida pasá, andando por los caminos güenos. Pero si no se arrepentía y gastaba las onzas de oru en cosas mal intencionás, le castigaba a andar pidiendo limosna toa la vida.
***
Haz muchos años había un mayorazgu de malos pensamientos y malas obras. El tal mayorazgu heredó de los sus padres una hacienda bien medrá y güenos cuartos guardaos en las arcas. Al añu justu y cabal de morirse los sus padres, perdió los sentíos de la buena voluntá y escapose del lugar a correla por el mundu. Después de perder los sentíos perdió los caudales y la conciencia.
Cuando golvió al pueblu estaba con los bolsillos vacíos y vendió las alhajas de la capilla, los pendientes y las sortijas de su difunta madre y toas las ropas que había en el palaciu. Cuando lo vendió to, golvió a desbocase como un caballu y se jué otra vez por el mundu sin pena ni gloria. Al cabu de pocu tiempu golvió arruinau y amustiau, con las ropas destrozás y las barbas mal cuidás como las de los probes...
Los cuartos que le dieron por la casona, las tierras, los praos y las alhajas de la su madre, allá se quedaron por esos mundus, mientras se cargaba de pecaos y de dolores...
***
 
La gente compadecía del mozu desagradecíu y fantasiosu, dábale de comer con la mejor voluntá y misericordia.
Un día en casa de un vecinu y otru día en casa de otru, jué pasando la inverná, al paecer agradecíu y contentu con la su penitencia. Un día cuando iba el mayorazgu por un senderu de la praería, se le apaeció el tíu Arquetu al anochecer. El vieju de la cruz en metá de la frente tocóle en el hombral y le dijo estas mismas palabras:
Tovía estás a tiempu. Siempre se está a tiempu pa arrepentise de corazón, como los hombres honraos. Toma estas monedas de oru. Con ellas has de comprar mañana la casa y la huerta que tenía el tu hortelanu. Te vestirás a lo labraor y sembrarás los terrenos y los cuadros del jardín. Compras también una pareja de güéis y un carru y un arau y un dalle y to lo que te haga falta pa cultivar la tierra, Con lo que te quede, vas comiendo a lo probe hasta que cojas la cosecha, que será tresná, si te portas bien y sigues el mi conseju...
Después de decir esto el tíu de las melenas rojas, metió la mano debajo del hábitu y sacó una arqueta muy maja con una llave de plata fina:
_Toma esta arqueta y esta llave. En ella guardarás los ahorros, después de cubrir las necesidades. Al cabu de tres años te espero en esti mismu sitiu, a esta misma hora pa que me güelvas algo de lo que ahora te empresto y que me hará falta pa otros desgraciaos. La costancia y el trabaju son el mejor gobiernu de los hombres. No te se olviden las mis palabras. Too se alcanza con el güen aquel del alma y de la cabeza. Mira que los güenos sentimientos son los mirrillos de plata que escalabran las malas intenciones y los malos deseos. El trabaju ha de ser el tu lucero, y ten cuidao de que no se apague su brillu. El vieju se jué muy despaciu, en cuanto dijo esta palabras tan majas. Cuando el mayorazgu echó a andar cuesta abajo, haciéndose curces de lo que había vistu, oyó otra vez la voz del Arquetu que le decía:
_No olvides mis consejos y las mis palabras. Tabaja y ahorra, piensa en la vejera, cuando tiemblan los brazos y las piernas y falta la salud y la correa.
Conseja pasiega
***
Al llegar el mayorazgu al pueblu, lo primero que hizo jué ir a la casa onde le tenían de limosna. Las malas ideas jueron más recias que el arrepentimientu, y los consejos del vieju de la talega se quedaron en las rejas y no llegaron a lo más arrecatau de la conciencia.
Al principiu paez que tuvo un remalazu de convertirse y trabajar en la huerta del hortelanu, pero luego se enturbió el agua y se anubló el propósitu. El viciu le tenía alampau con las sus lumbres. Tenía hambre de jaranas, después de los ayunos. Aquella noche durmió pensando en el viaje y en las sus riquezas.
De vez en cuando le paecía oír la voz del vieju debajo de las sienes y en el pechu, pero malditu el casu que le hacía. Al amanecer se escapó de la casa después de meter en la arqueta las monedas de oru y de plata. Anda que te anda llegó a otru pueblu y entró en la venta pa almorzar.Pidió los mejores bocaos y una azumbre de vinu y después otras dos hasta que se emborrachó.
Al acabar la comilona y las tarreñas de vinu, jué a pagar y echó mano de la arqueta, quedándose descoloríu como un difuntu.
La arqueta ya no relumbraba como el oru. Era de yerru con cardenillu como las calderas viejas. Espantau de to, abrióla con la llave que también se había convertíu en yerru, y vió que las monedas era piedras y brozas.
Tiró el arca llenu de rabia y echó a correr, por el caminu real, como un locu. De tantu correr se resbaló en la orilla del caminu y fué rodando asta el río, onde un pocu antes de ahogase, oyó la voz del vieju que le maldecía...Colorín colorete, por la chimenea arriba sal un cohete...
 
 

Del libro "Brañaflor" de Manuel Llano.

 
www.hispanidad.4t.com