Unidos o dominados

No hay que cambiar de collar sino dejar de ser perro.

 

 

La supervivencia de nuestra civilización iberoamericana se definirá por nuestra concepción del dinero.

 

 

 

 

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El principío económico como puntal de los pueblos hispanos.Esa es la nueva divisa argentina. Nos nos tiene que dar asco. El dinero tiene una virtud creadora y prolífica y si es usado con sabiduría rico y mejor persona a Ud. En este sitio podrá enterarse sobre el por qué de esta afirmación.

Frases

"Antes de pedir un préstamo me corto la mano"

Perón-1946.

"Pesito por pesito, juntamos el montoncito"

Kirchner

"Los que no saben ahorrar son pobres aunque trabajen"

Martín Fierro.

Ahora que tengo una oveja y una mula, toda la gente me saluda.

El Pobre Ricardo

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www.informe-tibau.com.ar

Portal de interés general y patriótico con mucha información útil.

Marcha del Coronel Mohamed Alí Seineldín

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12 de Ocubre, día de la Hispanidad

 

Buenos Aires, Julio de 2003

sus opiniones y críticas han de recibirse en nuestro

Correo

Artículos especiales:

La Pérdida de Cuba y la Guerra Hispano-americana

La Universidad de Juan Manuel de Rosas y la de los traidores masones

 

 

Juan Domingo Perón(1962)

No a los empréstitos saboteo de los Estados Unidos

 

 

Cuando en 1946 asumí el gobierno de mi país, me apresuré a declarar en la Plaza de Mayo ante una muchedumbre cercana al millón de argentinos, que “me cortaría una mano, antes que firmar un empréstito”. Lo dije para cerrar toda puerta abierta a la tentación y lo cumplí al pie de la letra: durante mis dos períodos de gobierno no firmé un solo empréstito. Los argentinos trabajando me ofrecieron el mejor empréstito, el que se hace con el propio esfuerzo de un pueblo que tiene dignidad y las demás cosas que hay que tener. Recibí un país que tenía una deuda externa de tres mil quinientos millones de dólares y entregué el gobierno habiendo saldado totalmente esa deuda y contando con una reserva financiera de mil quinientos millones de dólares ahorrados, después de haber incorporado al patrimonio nacional bienes por una ingente suma, representados por los servicios públicos, la creación de una marina mercante de más de un millón doscientos mil toneladas, una flota aérea nacional, más de cien mil obras públicas, un pueblo con el más alto nivel de vida de toda su historia, una economía popular de abundancia, en cambio de la economía de miseria que había recibido nueve años antes. Los Estados Unidos no sólo no nos ayudaron sino que nos sabotearon sin solución de continuidad e hicieron todo lo posible por impedir nuestro progreso y arruinar nuestra economía. ¡Cómo podrá explicarse que en los únicos diez años que la Argentina prescindió de toda ayuda americana, fue la única vez que con siguió poner a punto su economía, a pesar de la guerra que éstos le hicieron!

Como podría ahora creerles que van a ayudar a los países latinoamericanos con sus empréstitos y su radicación de industrias, cuyos trucos conozco al dedillo y fue la causa de que, durante mi gobierno, evitáramos ambas cosas. En efecto, nuestros países no son “subdesarrollados” como se llama ahora a las naciones sindicadas como incivilizadas sino que como consecuencia de confiar en esas “ayudas” hemos sido descapitalizados primero y endeudados luego, porque los americanos del norte hicieron primero los países pobres y luego inventaron la ayuda para el progreso, que no es tal ayuda, sino una especulación más para seguir sumiéndonos en la pobreza, como muy bien lo había ya afirmado Bolívar hace un siglo y medio.

En cada empréstito que se hace en los Estados Unidos al firmarlo ya se va perdiendo la mitad. Ello resulta especialmente de la sobre valoración que el dólar tiene como consecuencia de que, a pesar de ser una moneda con respaldo áureo, fila el valor del oro por el dólar fiduciario y no el valor de éste por el oro que representa, es decir tiene un precio político. Bastará que cualquiera pregunte en el Banco de la Reserva Federal el valor de la onza troy y le dirán que treinta y cinco dólares, pero si intenta comprar una, tendrá que recurrir al mercado negro y se encontrará con que allí, donde el precio obedece a la ley de la oferta y la demanda, la onza troy cuesta de cuarenta y dos a cuarenta y cinco dólares. Es que el área dólar es un servicio de respaldo áureo que este país que dispone de oro, da a las monedas de los países que carecen de este metal, pero, este respaldo no es gratis, aunque el “royalty” correspondiente se cobre de la manera ingeniosa que antes señalarnos.

En consecuencia cuando se hace un empréstito ya al firmarlo se va perdiendo un 25 % por esta sobre valoración del signo monetario yanqui. Como el empréstito ha de hacerse efectivo mediante un crédito para ser utilizado eh los Estados Unidos, no es posible hacer licitación internacional y será preciso comprar a precios de catálogo, que generalmente son el 15 % más altos que los de licitación internacional, hay que agregar un 15 % más de pérdidas. Si le sumamos el transporte que ha de hacerse por lo menos la mitad en barcos norteamericanos y el seguro en puerto de embarque se tendrá, en números redondos, otro 100/o de disminución, con lo que el poder adquisitivo del empréstito se ve reducido a sólo el cincuenta por ciento de lo que el pueblo tiene que pagar luego, con sus intereses correspondientes. Es así como los amantes de la “plata dulce” llegan a endeudar a sus países en beneficio de una verdadera usuta internacional.

Si esta causa de endeudamiento ignominioso es inaceptable, no lo es menos la forma en que nuestros países son descapitalizados median te el cuento de la radicación de industrias o establecimientos comerciales. Hay casos realmente inauditos. Los ejemplos lo aclaran todo, solía decir Napoleón; en la República Argentina, el caso del Frigorífico Smithfield es aleccionador; esta empresa se instala en Avellaneda en 1895, trae al país un millón de libras (que al cambio de ese tiempo representaba 11.250.000 pesos moneda nacional en bienes de capital). Luego obtienen hasta cien millones de pesos en préstamos sucesivos del Banco de la Nación Argentina pero, cuando gira sus beneficios anualmente lo hace mediante servicios financieros por una suma que representa el 10 0/0 de su capital total 111.000.000 de pesos, con lo que el primer año repatría el capital importado y sigue luego descapitalizando al país a razón de más de pesos 11.000.000 por año.

Casi todas las empresas extranjeras que se radican en nuestros países proceden en forma similar, cuando no recurren a muchas otras maniobras aún más perjudiciales y mediante las cuales se llega a descapitalizaciones incalculables.

Si consideramos que el mal de nuestros países radica expresamente en su descapitalización y su endeudamiento del que jamás se logra salir, podremos apreciar las ventajas que pueden acarrearnos las ayudas prometidas que, además nos obligan a menudo a someternos a exigencias sociales y políticas que, por intermedio del famoso Fondo Monetario Internacional, llegan por el conducto económico que, en manera alguna puede justificar una entrega ignominiosa o una subordinación que raya en la infamia.

Si una comunidad Latinoamericana, con su consecuencia, un Mercado Común Latinoamericano, no sirve para eliminar las causas de los latrocinios que venimos señalando, como para impedir el endeuda miento y la descapitalización que son nuestros males permanentes, de qué puede valer. Si, como en el caso de lo propuesto en Punta del Este, se auspician estas “ayudas”, se llega al colmo de la impudicia.

No es este el camino que, de buena fe, puede prestar el Presidente de los Estados Unidos como verdadera ayuda a Latinoamérica. Antes habría que pensar en nivelar las balanzas de pago con precios justos a sus materias primas y una exportación sin el agio y la especulación a que se somete a estos países en la adquisición de productos manufacturados, como asimismo haciendo que las empresas yanquis que se radican en Latinoamérica, lo hicieran como un medio de ayudar el desarrollo de nuestros países y no como una forma de descapitalizarnos permanentemente, cuando no de penetrarnos y explotarnos. Cuando se afirma que la “ayuda” ha de ser por la “actividad privada” ya podemos saber de qué se trata.

Durante mi gobierno, aparte de haber suprimido todo empréstito, se dictó una ley que establecía que los servicios financieros en divisas, que debían recibir anualmente los capitales extranjeros radicados en el país, no podrían ser superiores al 8 0/o del capital importado y que, pasado los cinco años, podían repatriar además su capital a razón del 20 % por año, los primeros que pusieron el grito en el cielo fueron precisamente éstos que ahora pretenden ayudarnos.

Conspiración yanqui

Cuando después de nueve años de gobierno justicialista, la Argentina había alcanzado el estado económico más floreciente de toda su historia, sin deuda externa, por primera vez en su ciento cincuenta años de existencia, con una industria en franco desarrollo, una economía popular con alto poder adquisitivo y un estado financiero equilibrado con una reserva financiera apreciable, como asimismo con un alto nivel de vida y una inflación detenida, los Estados Unidos se convirtieron en el centro de conspiración contra nuestro gobierno porque este país, no sólo no nos ayudó, sino que cuando nos ayudamos nosotros, no dejó nada sin hacer para hundirnos.

Comenzó por declararnos una “dictadura” a pesar de haber sido elegidos por una mayoría abrumadora, en las elecciones más libres y sanas que conoce la historia política argentina. En cambio, luego que caímos como consecuencia de una conspiración, en la que no estuvo ausente el gobierno de U.S.A., apoyó a los engendros gubernativos de Aramburu (que sólo en dos años dejó una deuda externa de 2.000 millones de dólares), de Frondizi que en otros años llevó a esa deuda al doble o de Iilia que, afortunadamente, no hizo nada en ese sentido. Pero para los Estados Unidos, Aramburu era un gobierno “democrático”, como lo es la actual dictadura militar de Onganía o lo que fue el gobierno de Frondizi que entregó la riqueza petrolífera argentina a sus empresas. Todos estos gobiernos surgidos de una rebelión militar auspiciada por Norteamérica o de un fraude electoral, que también fue auspiciado por ella, han llevado al país al caos político, al desastre económico y al desbarajuste social. Con ellos, que han hundido literalente a nuestro país, han estado permanentemente de acuerdo los Estados Unidos por intermedio de sus distintos gobiernos.

Por eso, cuando me hablan a mí de la “ayuda para el progreso’ y rememoro lo que nos ha ocurrido en estos últimos veinte años, no puedo menos que dar rienda suelta a mi justa indignación. Ahora, el Presidente de los Estados Unidos, haciendo las veces de “Padre Eterno” pretende en Punta del Este que creamos en su palabra paternal cuando la más dura experiencia nos aconseja precisamente lo contrario.

Pensar que bajo semejantes auspicios se pueda alcanzar una integración a la cual tengamos algo que agradecerle es como pedirle peras al olmo. Un Mercado Común Latinoamericano, signado por una aberración semejante, no puede llegar a nada que no sea la entrega y la sumisión, pagados con esperanzas al vil precio de la necesidad provocada que, en último análisis, se cargarán sobre las nobles espaldas de los pueblos traducidas en hambre, miseria y dolor.

Muchos de los gobernantes de Hispanoamérica tienen como yo, tanto que decir: Arévalo, Arbenz, Velazco Ibarra y muchos más. Lástima grande que no viva Getulio Vargas que también fue objeto de idéntico tratamiento y “protección” de estos inefables “colaborado res” que lo derrocaron una vez y terminaron finalmente por llevarlo al suicidio ante la impotencia. Da la casualidad que todos estos presidentes han sido en cada uno de sus países, la cabeza de los gobiernos más progresivos y que han dejado mejor recuerdo en sus pueblos. Es que Estados Unidos, no entiende estas cosas.

Ramiro de Maeztu

Revista electrónica de aparición trimensual-N°1

Ud. es el visitante

 

301

Una cita con el conocimiento para afianzar nuestras raíces hispanas.